Primer viaje
Historias nocturnas en Uber: El primer viaje
La emoción del primer viaje se transpiraba en una combinación de nervios, ansiedad (no estoy seguro de éste) y misterio. Sí, misterio humano y tecnológico.
Ya tenía la aplicación
de Uber. Dos o tres indicaciones en la sede de Uber no despejaron dudas que
solo se descubrieron al cabo de varias semanas y muchos viajes, todos de noche.
Faltaba la aplicación.
La residente, mi hija Isa, la resolvió de inmediato, aquí, aquí, ponés doble w,
a, z y e. listo, ahora descargar.
Listo eso, revisión del
vehículo: cargador y celular. Solo eso. Con eso basta para salir a Ubear. Este término
es nuestro, ellos usan Ubereando.
Habían pasado cuatro
días del lanzamiento de Uber en Guatemala. Viernes 16 de diciembre. Pasadas las
20 horas, ya cenado, y en compañía de mi hija encendimos la aplicación de Uber…
listo. Ya está.
Conocíamos historias de
mexicanos y mi amigo tico, Harold Leandro sobre manejar con Uber. De los primeros,
que desde su casa encendían la aplicación y al salir un viaje, van a trabajar.
Repito, enciendo la
aplicación y se aparece un círculo con una especie de aguja dando vueltas y
sonando.
¿Qué hago?
Puchis, presiono el
círculo y me guía. Era la primera carrera, era estrenarme como conductor-socio
(dicen). Era el inicio de una nueva y gratificante experiencia que ya llega al
año.
Andar de conductor de
Uber es la oportunidad de ganar unos quetzales, conocer gente, aprender,
compartir experiencia de vida y ayudar. En un año, me reportó Uber, he
manejando ida y vuelta dos veces a Nueva York. Debe ser un montón.
Es gratificante recibir
un mensaje anónimo en la aplicación porque un a usuario se le transportó cuando
más lo necesitaba.
Tenía la primera
carrera, bueno ir al vehículo y… si, para dónde.
Bueno, era cerca de
casa, a pesar de lo cual fui a dar una vuelta al mejor estilo de aquellos
taxistas que alargan cuadras para aumentar el recorrido y cobrar.
Sin embargo, nosotros
apenas íbamos por la primera usuaria. Una guatemalteca residente en España,
quien si conocía el servicio fue una lazarilla en el inicio de esta
experiencia.
Al llegar al destino, segundo
desengaño. Al pagar, necesitaba vuelto. ¿Pero cómo, si en la publicidad decía
que solo tarjeta de crédito?
Justo ese había sido el
segundo motivo para registrarme: el primero, ganar unos pesos; el segundo, por
seguridad. Se sabía que al pagar con tarjeta serían pasajeros identificados,
pero ahora, con pago en efectivo.
Así son las cosas por
siempre en Guatemala, decimos algo y hacemos la inversa.
Esa primera noche, como
la segunda, el sábado, fueron de no parar, al extremo que antes de dejar un
pasajero, ya estaba asignado el siguiente…
La adrenalina estaba
casi al tope, siempre con la ansiedad de quién vendrá.
Así es Uber para un
principiante en la experiencia de trabajar como taxista. La incógnita es desde
aquella primera noche, hasta cuándo.
Sirva este primer
relato a manera de presentación. Periódicamente subiremos una historia.
Usted viaja conmigo, me lo
cuenta y le escribo una historia.


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